Oceanía es sinónimo de naturaleza extrema: la Gran Barrera de Coral, los fiordos de Nueva Zelanda, el desierto australiano y las lagunas de la Polinesia. Es un viaje largo desde México, así que vale la pena prepararlo con calma.
Requisitos de entrada
Para Australia, los mexicanos necesitan tramitar una visa de visitante; para Nueva Zelanda, una autorización electrónica de viaje (NZeTA). Ambos trámites se hacen en línea, pero pueden tardar: inícialos con semanas de anticipación y confirma los requisitos en la embajada correspondiente.
Salud y vacunas
Revisa que tengas al día las vacunas contra tétanos, difteria y hepatitis B. El certificado de fiebre amarilla solo se exige si llegas desde un país con riesgo de transmisión. Si tomas medicamentos de forma habitual, lleva la receta de tu médico, de preferencia en inglés, para justificarlos en la aduana.
Aduana: lo que no debes llevar
Los controles de bioseguridad son de los más estrictos del mundo. No lleves alimentos, semillas ni productos de origen animal sin declararlos: te los retirarán y te pueden imponer una multa considerable. También hay límites para tabaco y alcohol, así que revisa las cantidades permitidas antes de comprar en el duty free.
En destino
Con un inglés básico te moverás sin problema: la gente está acostumbrada al turismo internacional y suele ser muy amable. Si vas a las playas australianas, nada en zonas vigiladas y respeta las banderas: en verano aparecen medusas y, en algunas bahías, tiburones.
Avisa a tu banco que vas a viajar para que no bloqueen tus tarjetas, y revisa con tu compañía de celular las tarifas de roaming o compra un chip local.
Viaja protegido
La atención médica en Australia y Nueva Zelanda es excelente, pero muy costosa para un visitante. Con una asistencia de viaje internacional, cualquier imprevisto se resuelve sin que tengas que pagar de tu bolsillo ni buscar soluciones en otro idioma.